viernes, mayo 05, 2006

Dedicado.






En el intrínseco momento de mi nacimiento, tu perduraste la mirada. Acogiste la gratuidad de mi llanto, y acunaste el primer frío de mi desnudez. Tu mirada me acarició porque la posibilidad de dañarme te aterraba. Y cuando por fin con trémulas manos me acogiste, sentí el calor de la persona que era parte de mi ser, eso es un tatuaje en el alma, la nomenclatura de mi vida.
Sin tu esencia no perduro, sin ella, no existo.
Soy parte de ti, ya ves, no puedo esconderlo, me legaste tus rasgos inequívocos, tu placidez y tu anatomía, y cuando crezca, tus valores al margen de adulteraciones serán los míos. Eso es innato, se transporta en eso que todavía no comprendo y que se llaman genes. Cuando sea solo un poco más adulto y una pizca de menos niño, sabré explicártelo.
A veces y desde aquí abajo te veo colosal, y tu mano en mi pelo me llena de exagerado orgullo infantil repleto de tranquilidad. Necesito dar dos pasos para acompasar los tuyos, pero no me importa sé que puedo hacerlo, porque tu mirada me dice que puedo, y tus palabras me aseguran que sabré hacerlo..
Mi mente simple no sabe de adjetivos ni situaciones, ni juzga ni difiere. Solo necesito tu cariño. Tus besos y tus abrazos, y no importa el día o la fecha que pueda estar contigo. Ya ves... ni siquiera sé los días de la semana.
Lo que sí sé.. es que una de mis primeras palabras dichas en este mundo, fue: “papa”.

Lo. (Deseos)

1 comentario:

Fedón dijo...

Me gusta esa cadencia tuya en el modo de expresar las cosas. Y me gusta la celebración del padre.