jueves, marzo 30, 2006

Tempus



Se me escapa el tiempo entre los dedos. Intento aprisionarlo para que no escape por los recovecos de la hora.
Tarea intransigente, su segundos son veloces estelas azuladas que no atienden a razones. Por más que me empeñe, deseo atesorarlos eternamente, y ellos pilluelos polizones, corretean inmersos en su propias opiniones.

Esta primavera me gustaría hacerla eterna, que no mudase al esperado verano, aprovechando una debilidad mínima se postrase sumisa a mi conveniencia. Atesorar el instante, aunque fuese mudo y callado para no tener que recordarlo, sino saborearlo en la inmensidad de este glorioso momento.
Ya que la fugacidad es el monstruo de un solo ojo.....


Lo. (Deseos)

lunes, marzo 27, 2006

Las Barreras del alma.




Yo no sirvo como constructor, eso lo se... pero no quiero, y no puedo permitirme el lujo de desistir en mi empeño.
Cuando siento que el mínimo estremecimiento me recorre, pongo manos a la obra y comienzo a mezclar la argamasa.
Pero como pasa con los que no consiguen aprender, los que en clase se pasaban la vida mirando pasar las nubes. La mezcla no es buena. Entiendo que no será resistente, que no plantará cara a los elementos. Pero me empeño. Pongo más y mas...
Levanto un trémulo muro, desencajado, irregular, con tantas fisuras que da pena verlo. Pero sigo con el trabajo, ahora lo adorno con cinismo, ostracismo y una pizca de soberbia.
Ya casi he acabado, otro poco más, otro puñado más.
Solo espero que esta vez aguante, que proteja con contundencia. En resumen esa es su misión...

(Esto es algo que escribí hace tiempo, cuando pensaba que los muros podían circundar mi vida y constituir un refugio caliente y seco en su interior, donde nada ni nadie podría acceder sin mi consentimiento.
Simplemente estaba equivocada..)


LO. (Deseos)

jueves, marzo 16, 2006

Dijo.



Abrió la puerta, no se sentó ni se quitó los zapatos. Me miró. El calor seco. La nostalgia también seca.
No dijo que me había añorado, no dijo que de ganas rabiaba. No dijo lo cansado que estaba. No habló de esas cosas que da igual no decirse.
Dijo: Acércate. Acércate un poco.
Entonces entró. Entró en esos lugares donde temo perderme. Entró en ese hueco subterráneo donde para qué decir de que se hace el hueco..
Y dijo que, antes de tenerme a mí, yo no podía imaginar cuánto. Cuánto había sufrido.
Dijo: Ven. Acércate un poco. Entró y se adueñó de las partes quietas, mojadas, dormidas.
LO (Deseos)

jueves, marzo 09, 2006

Definición sesgada.





Siempre he sabido describir a la perfección el estado altivo de la tristeza, desgranar con palabras la desilusión, diseccionar silábicamente la desazón, y conjugar de carrerilla el desamor.

Todo esto viene a decir que me siento más ligera de palabras con las Ruinas que con los Deseos.. Que la fluidez innata de mis pensamientos se tuerce siempre hacia el lado sombrío de la calle, allí donde el verdín araña las paredes y los desconchones son paisaje constante. Donde el sol con sus rayos oblicuos no llega ni siquiera en primavera.

Si, se me hace ardua la tarea que me impongo hoy. Me impregno de Deseo, que corretea somnoliento aún y dando traspiés, con una tonelada de gozo en los bolsillos, con la cara sucia y traviesa del juego furtivo.

Intento como siempre no dejar que la mente se ponga a tejer sueños de futuro, pero ella fémina impertérrita me desoye convenientemente, apartando mi razón con soplidos que huelen a cariño. A miradas cómplices en las que yo sé... que se puede ver mas de lo que mi boca dice. A silencios tranquilos... y besos salvajes, de esos que se amotinan sin compasión del cuerpo, y escancian con maestría la pasión. A la caricia lenta de una inteligencia sin pretensiones, agazapada y que brilla de cuando en cuando con una sonrisa ladeada, aderezada de un dar sin pedir nada a cambio. ¡Inaudito! Este rayo de calor en mi noche fría.
A dos palabras dichas un amanecer, que dieron al traste con la dignidad fingida.

Y sigo sin poder definir lo que es sentir en los confines de mí, en ese lugar donde el olvido campo a su antojo durante tanto tiempo, que me acostumbré a definir la tristeza con sus aristas y brillos opacos.

Y hoy... mientras mi corazón pierde el equilibrio porque camina de puntillas y en silencio, he intentando, como siempre en vano. Deletrear los Deseos y guardar las Ruinas en su caja de terciopelo.

Pero no sé si lo he conseguido.

Lo. (Deseos)





viernes, marzo 03, 2006

Ella es agua.







Está sentada en un pequeño embarcadero, la madera es vieja y podrida, con las vetas abiertas, áridas y ajadas, pero le da esa sensación inexplicable de solidez...
El viento constante barre su rostro y ella sonríe.... El mar está calmo y refleja como un espejo los rayos solares, casi no puede mirarlo, su visión le hace daño en los ojos. Pero allá donde pose la mirada, solo ve inmensidad, soledad, pero una soledad tranquila y apacible, esa soledad permutada y consentida, que ya ha sido aprobada por el alma.
Levanta el rostro... es un gesto propio que no puede evitar, se emborracha de sol y deja que su calor la recorra como un amante con sus manos, la inunde de sensaciones que llegan hasta la boca. Sal... calor.... agua...
El agua es un elemento fijo en la arquitectura de su vida, sin ella no vive, sin ella no sueña, sin ella no goza. Necesidad....¿de que?. De ese líquido vital, de esa frescura impoluta. De que el torrente en ocasiones la golpee sin miedo, para luego, transcurrir sinuosa y tranquila por entre las rocas.


Hasta ella llega el sonido de unos pasos amortiguados por el viento, alguien se acerca....

LO. (Deseos)