viernes, febrero 26, 2010

A la espera




















Ella mira impávida la sombra, el mecer de los minutos cautivos.
Y asiente, que remedio queda....
Bucea entre letras y no consigue emocionarse, las esdrújulas perdieron su empatía, los adjetivos empezaron a desvestirse.
Y pensó en los poetas como péndulos de un solo movimiento.
Pensó que las realidades son filmes en blanco y negro,
en los que el protagonista besa flexionando la cabeza.
Y pensó que la añoranza es la filigrana del olvido.


Y pensó tanto que ardió en llamas su pelo.

3 comentarios:

Raúl dijo...

Hermosísimo.
Sonrío.

mi nombre es alma dijo...

Y es que cuando las letras no consiguen emocionarte ha llegado la hora de arder.

Un abrazo

CabezaDeMonte dijo...

El lento fluir del tiempo quema la espera que genera. Y cuida tu pelo, por dios! :-))
Precioso, de verdad.
Salud,