En este rosario chispeante de misivas. Donde el amanecer y la noche cerrada se hablan con silencios. Recorro con mi boca el sabor redondo de tu memoria, destapando lentamente la garantía de tus confesiones.
Mágico el momento azulado que añora lo que fué o será en otros lugares, paladeando despacio la gentileza de saber, que el momento es solo temporal. Un instante perfecto, un crepúsculo conclúso.
Debes de ser el Másico que envenena la sangre.
Heridas abiertas que se cierran, y una mirada serena hacia otro horizonte.


2 comentarios:
Una visión serena, madura, la página a la que das la vuelta mientras aún recuerdas su contenido, sus letras, su historia.
Bella forma de cerrar heridas, sí.
Salu2!!
buena foto.
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