miércoles, enero 07, 2009

Emulando a Manolo García

Que los días se van, río son.
Ahora quiero sentir, caminar.
Ahora quiero pintar, percibir.
El color de esa flor, que se marchitará.
(Manolo García)



Vivir en la anestesia de la cotidianeidad, lucir vestidos con el miedo dañino al desgaste, atrancar las puertas, cerrar los ojos y evitar la posible mirada que aniquila.
Y así, se van pasando los días.
Permitir que el murmullo felino se instale entre estos muros, apaciguar las propiedades para así, no pensar en esa mueca del destino que espera en cualquier esquina.
Que efímera es la sonrisa, la causa latente, la tristeza causante.
Que juegos de palabras absurdos para describir el letargo de los días, la bruma impresa ante los ojos que no permite la minucia de ver con claridad la angosta escalera de este cuento inacabado.



Y en un bosque rosa y azul pintado se pierden las cenicientas puñeteras.
Esas, que de tanta sonrisa tienen los dientes afilados.